CONVIVE CON LA DIABETES: 22 mitos y creencias falsas acerca de la diabetes

 

 

      Hay una serie de creencias distorsionadas circulando libremente por el mundo acerca de la diabetes. Ser conscientes de su falsedad ayuda a contrarrestar las consecuencias negativas que producen, ya que son ideas que obedecen a la ignorancia o a información incompleta u obsoleta para los tiempos que corren. Para los profesionales de la salud es importante detectarlas y sacar del error a nuestros pacientes pues, cuando se tienen por ciertas, éstas influyen negativamente en la aceptación de la diabetes y en la idea que se tiene sobre ella, en la adaptación emocionalmente saludable a la misma y en el seguimiento eficaz de su tratamiento, pues van en contra del saber científico, no concuerdan con las indicaciones médicas y generan actitudes sociales negativas hacia la diabetes (Benvenuto, 2010). Veamos algunas de las creencias con las que me he encontrado a lo largo de la vida profesional:

  1. La diabetes no se cura: verdadero y falso

A excepción de la diabetes que aparece exclusivamente por sobrepeso, que remite con la pérdida del mismo, y la diabetes gestacional, que desaparece tras el embarazo y aunque sea un factor de riesgo para tener diabetes tipo 2 en edades más avanzadas, la diabetes no se cura. Sin embargo, si quien la padece consigue imitar el comportamiento del organismo no diabético y lograr parámetros analíticos normalizados y regulares, el normopeso, un estado nutricional y desarrollo orgánico correcto con los recursos médicos, tecnológicos, educativos y psicológicos existentes para tratar la enfermedad, se le puede considerar una persona sana.

 

  1. Todas las diabetes son iguales: falso

Cuando se oye hablar de diabetes, se meten en el mismo saco los diferentes tipos confundiendo sus causas, sus tratamientos, las conductas de autocuidado necesarias y sus consecuencias. Existen básicamente tres tipos: la tipo 1, la tipo 2 y la diabetes gestacional. A la hora de hablar de ellas, es necesario distinguirlas, ya que difieren entre sí.

 

  1. La diabetes tipo 1 es más grave que la tipo 2: falso

La gravedad la determina si la persona está controlada o no, y si la diabetes tipo 2 está detectada (a veces el individuo puede padecer la tipo 2 sin darse cuenta, lo que lo convierte en un peligro para su salud, de ahí la importancia de las revisiones médicas a partir de cierta edad para detectarla) independientemente del tipo de diabetes.

 

  1. Un nivel alto de glucemia quiere decir que tengo una diabetes muy grave: falso

La variabilidad de la glucosa en sangre depende de numerosos factores. Entre otros,  es el nivel medio de glucosa y la ausencia de hipoglucemias frecuentes lo que determina el grado de regulación metabólica. La diabetes del tipo 1 son iguales entre sí y la diabetes del tipo 2 también, aunque, en estas últimas, las medidas terapéuticas básicas difieran de una persona a otra. El caso es que esté tratada y regulada. No hay una diabetes más grave que otra.

 

  1. Sólo tengo un poquito de azúcar, no es grave, no soy diabético: falso

Si los niveles de azúcar están alterados pero no lo suficiente para llegar todavía al diagnóstico de diabetes, significa que se está en prediabetes, un estado que conduce a la diabetes si no se atiende y no se modifican los hábitos.

 

  1. La diabetes se puede controlar con ejercicio y dieta: verdadero y falso

En la diabetes tipo 1, es necesario el uso de insulina. En la diabetes tipo 2, siempre que el individuo tenga una alimentación equilibrada (más o menos 50-60% hidratos, 25-30% de grasas y 15-20% de proteínas y según recomendación médica para cada persona en particular según su estado orgánico), la regulación metabólica puede hacerse con dieta y ejercicio o con medicación hipoglucemiante (pastillas y/o insulina), dieta y ejercicio. No son medidas terapéuticas y van en contra de la salud: no comer hidratos de carbono, reducir su ingesta a cantidades insanas o hacer demasiado ejercicio como medida para bajar el azúcar.

 

  1. Si me pincho insulina, mi diabetes tipo 2 es peor: falso

A diferencia de la diabetes tipo 1, en la que el organismo no produce nada de insulina, la diabetes tipo 2 se debe a una escasa producción de insulina o a su deficiente acción. La necesidad de inyecciones de insulina se debe comúnmente a la propia evolución de la diabetes y a que, muchas veces, consigue un mejor control de la glucosa. Si el médico te la recomienda es porque quiere tu bienestar, en muchas ocasiones es el tratamiento inicial tras el diagnóstico de la diabetes tipo 2.

 

  1. La insulina engorda: falso

La insulina es la hormona que capta los hidratos de carbono de tu dieta para transformarlos en energía para tu actividad diaria y tus funciones vitales. Sin ella, o con déficits de funcionamiento o producción, se adelgaza puesto que no se pueden asimilar  los hidratos y se eliminan por la orina. Es como si el individuo no los comiera o no los ingiriera del todo, como si se hubiera puesto a dieta. Cuando se administra la insulina, el peso se recupera. La insulina es tu aliada para estar bien alimentado.

Puede pasar que, si la pérdida de peso es acusada o la diabetes ha pasado desapercibida mucho tiempo, al inyectarse insulina, se engorde más de lo que se pesaba. Esto es como el efecto rebote de aumento de peso tras realizar una dieta estricta en la que se pierden muchos kilos. La razón no es la insulina, es la reducción del gasto metabólico del organismo al no haber recibido los nutrientes necesarios por falta de insulina. Con paciencia, una alimentación equilibrada, ejercicio y medicación, el cuerpo volverá a aumentar su gasto metabólico y el peso se asentará.

 

  1. La insulina deja ciego y daña el organismo: falso

Gracias a ella y al control de la glucosa se evitan esas complicaciones.

 

  1. Existen terapias alternativas a la médica: falso

Las hierbas naturales, la homeopatía y otras terapias no sustituyen de ningún modo a la medicina y a la educación diabetológica, la única forma demostrada científicamente de tratar la diabetes.

 

  1. Los diabéticos deben reducir la cantidad hidratos de carbono como pan, arroz, pasta…: falso

Todos, diabéticos o no, necesitamos una alimentación equilibrada con un 50-60% de hidratos de carbono al día (pan, pasta, arroz, legumbres, patatas, leche, cereales, fruta…), la medicación hipoglucemiante para la diabetes es precisamente para poder comer y absorber esos alimentos. Las dietas bajas en hidratos de carbono pueden acarrear trastornos orgánicos y psicológicos. El truco está en hacerlo en las cantidades adecuadas según prescripción médica, ni más ni menos.

 

  1. Los diabéticos no pueden tomar dulces, plátanos, uvas y otros alimentos porque tienen mucho azúcar: falso

Como en la respuesta anterior, no hay ningún alimento prohibido para los diabéticos. En todo caso hay que tener en cuenta la cantidad de glucosa que lleva lo que se come y realizar una dieta equilibrada y saludable, donde los alimentos ricos en grasas saturadas, también presentes, por ejemplo, en la bollería industrial, deben ser la excepción que confirma la regla.

 

  1. Comer alimentos azucarados causa diabetes: falso

Si el organismo funciona correctamente, ante la ingesta de dulces regulará por sí mismo la cantidad de azúcar en sangre. Otra cosa es que el excesivo consumo de estos alimentos, como cualquier otro tipo de alimentos hipercalóricos no dulces, puede producir obesidad. La obesidad sí es un factor de riesgo para tener diabetes tipo 2, como lo es el estrés y otros hábitos no saludables.

 

  1. Los productos sin azúcar añadida, light o para diabéticos se pueden consumir sin restricciones: falso

Con respecto al azúcar, muchos de estos alimentos edulcorados contienen hidratos de carbono, es decir, el diabético  ha de tenerlo en cuenta si los ingiere. Con respecto a los que están libres de hidratos de carbono, pueden tener otras sustancias como la cafeína que, en grandes cantidades, alteran el sistema nervioso. Es conveniente leer bien las etiquetas de los productos.

 

  1. Los edulcorantes son tóxicos y producen cáncer: falso

Si fuera así, estarían retirados del mercado.

 

  1. La diabetes es contagiosa: falso

Absolutamente falso.

 

  1. Los diabéticos no se deben enfadar o asustar porque les sube el azúcar: falso

El enfado es una emoción natural y, como todas las personas, los diabéticos también se enfadan e incluso es sano hacerlo cuando hace falta. La liberación de adrenalina y glucocorticoides ante un enfado o un susto es una respuesta normal del organismo. En los diabéticos produce picos de glucosa puntuales que, igual que suben, bajan sin más importancia. Otra cosa es el estrés constante y mantenido el tiempo.

 

  1. El estrés afecta al control metabólico de la diabetes: verdadero

El estrés afecta al control metabólico de forma directa, afectando a las conductas de cuidado, o de forma indirecta, produciendo una serie de eventos fisiológicos que concluyen en la elevación de la glucemia y la resistencia a la insulina. Se entra en un círculo vicioso cuando la sobreactivación del sistema nervioso actúa como variable biológica que dispone al estrés, la cual resta competencia para el afrontamiento de nuevas situaciones que generan alteración de los sistemas biológicos y procesos psicológicos. Así mismo, el estrés es un factor de riesgo cardiovascular que favorece, entre otras enfermedades, la diabetes. El estrés, en cualquier persona, necesita tratamiento psicológico si es mantenido en el tiempo y, más aún, en individuos con diabetes.

 

  1. Los medicamentos y la tecnología para diabéticos es un negocio para los laboratorios farmacéuticos. Por eso, no les interesa descubrir una cura para la diabetes: falso

Todo lo contrario. Las consecuencias de la diabetes son un problema de salud pública por los costes personales, sociales y económicos. Se investiga continuamente. Los avances en el tratamiento de la diabetes desde que se descubrió la insulina son tan espectaculares como innegables.

 

  1. La diabetes limita mi vida y mis posibilidades: falso

La diabetes exige un control diario y estricto, sin embargo no es incompatible con nada. Ni con el estudio, ni con el trabajo, ni con la vida social, ni con el deporte, ni con… La diabetes sólo limita a quien lo cree o a quien no dispone de los recursos médicos, educativos y psicológicos oportunos. Actores como Tom Hanks, Halle Berry o Sharon Stone, empresarios de éxito como Steve Jobs, el joven cantante de Nick Jonas o deportistas de élite como el jugador de la NBA Adam Morrison o el triatleta Jon Karro, todos con diabetes, son algunos ejemplos entre los millones de personas no famosas que llevan una vida normal.

 

  1. Puedo morir de una bajada de azúcar: falso

Aunque a esta creencia dedicaremos más adelante todo un artículo avalado por estudios clínicos, dada las consecuencias negativas en el comportamiento de las personas, en general, esto es falso. Las únicas muertes con evidencia científica son aquellas en las que la hipoglucemia juega sólo un papel secundario, es decir, en personas con situaciones clínicas de extrema gravedad como puede ser padecer una afectación coronaria, donde las respuestas orgánicas de una bajada de azúcar como las palpitaciones pueden asociarse a un fallo cardiaco. No es la bajada la razón, sino la patología preexistente. Sin embargo, estas personas siguen un control estricto por su médico y las exigencias de niveles de glucosa en sangre suelen ser más altas que en diabéticos sin estas patologías para evitar esta circunstancia. Con todo esto y salvo casos extremos, cualquier diabético que pierda la conciencia por una hipoglucemia no detectada a tiempo, si no se resuelve por alguien de su alrededor, se despertará tarde o temprano, sin obviar la importancia de resolverla cuanto antes por los de su alrededor, por supuesto.

 

  1. Es que yo con niveles altos me encuentro mejor: verdadero en apariencia pero falso

Existe un estado en personas diabéticas que se llama “habituación sintomática al estado de hiperglucemia”, es decir, personas que durante mucho tiempo mantiene niveles altos de glucosa en sangre en contra de la prescripción médica y cuyo organismo se ha acostumbrado a esa situación sin dar síntomas de malestar. ¿Qué ocurre entonces? Que cuando una persona se mantiene habitualmente entre niveles saludables como entre franjas de 70 mg/dl a 160mg/dl (contando con algunas subidas o bajadas), cuando tiene una hipoglucemia, su cuerpo le envía señales que, aunque son necesarias para resolverla, resultan incómodas. Sin embargo, cuando una persona se mantiene habitualmente en niveles que superan los saludables, puede sentirse incómodo cuando bajen de 160 mg/dl, por ejemplo. Esta situación se resuelve intentando acostumbrar al organismo a las cifras recomendadas, teniendo en cuenta que hay que afrontar la barrera de la creencia “con niveles altos me encuentro mejor” y superar con el tiempo esos síntomas incómodos ya que en el fondo es dañino para el organismo.

Estos 22 mitos o creencias falsas que van en contra de la diabetes, su evolución y su tratamiento, son sólo algunos de las que detectamos los psicólogos en nuestros pacientes. Actúan como barrera, tal y como hemos dicho al principio, para la prevención de la diabetes, la aceptación del diagnóstico, la adaptación a la misma, la adherencia al tratamiento y el bienestar psicológico de las personas. Por ello, en nuevos posts, trataremos con más profundidad algunas de ellas.

Idea sacada del artículo:

Benvenuto, Analía (2010). LAS CREENCIAS Y ACTITUDES DE PACIENTES DIABÉTICOS. II Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología XVII Jornadas de Investigación Sexto Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR. Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires. Disponible en: https://www.aacademica.org/000-031/568.pdf

María Gazapo

Psicóloga especialista en diabetes, factores de riesgo cardiovascular y hábitos de salud

Psicoactúa. Unidad de Psicología y Medicina de la Salud. Hospital Vithas Medimar Internacional